jueves, 3 de julio de 2008

Columna transversal: La libertad de Ingrid Betancourt - certificado de defunción de las FARC

La mejor noticia del año: la liberación de Ingrid Betancourt. No sólo por el hecho de su libertad, también por el cómo. Ingrid, desde hace años, es persona símbolo de la dignidad humana frente a la violencia política. Ahora --con las imágenes y palabras de esta mujer libre, viva y rebelde-- este símbolo cobra fuerza invencible. Para Colombia, para la paz de Colombia, para el mundo.

El cómo de su liberación simboliza la rendición de las FARC. Una guerrilla vive por su creatividad, su audacia, su inteligencia, su superioridad moral. Sin esto, no vive, por más dinero y armas que tenga.

El operativo “jaque” de la liberación de los 15 rehenes lleva este nombre con pleno derecho: pone en jaque a las FARC, mostrando al mundo que la inteligencia, la creatividad, la audacia ya no asisten a la guerrilla, sino a las fuerzas de seguridad del Estado colombiano. Esto equivale a una sentencia de muerte a las FARC. Dejan, definitivamente, a ser guerrilla. Derrotados por las armas de la guerrilla – moral y creatividad.

El golpe realmente demoledor para las FARC --más que el mero hecho de la liberación de los rehenes-- es el carácter no violento del operativo de rescate. Y el golpe final a esta ex-guerrilla es lo que dijo Ingrid Betancourt en sus primeras declaraciones: que exige a las FARC a no ajusticiar a los guerrilleros al cargo de su cautiverio por haberse dejado engañar por el ejército.

Ojala que la agonía de las FARC no sea larga. Todavía representa un gran potencial de violencia. Tienen recursos de sus negocios con los narcos. Tienen apoyo --aunque a partir de hoy seguramente menos-- de dos países vecinos. Suficiente para alargar la agonía y volverla violenta. No suficiente para sobrevivir.

Puede ser un golpe fatal también para Hugo Chávez. Ya no puede jugar y mercadear con la vida de los rehenes.

Ya hablan de Ingrid Betancourt, la candidata. Sería un sueño para Colombia y para América Latina. Tendría todo el derecho de retirarse de la política. Pero también todo derecho de continuar con lo que su secuestro interrumpió.

sábado, 28 de junio de 2008

¿CUÁL ES EL CAMBIO QUE QUEREMOS, PAOLO?

Este articulo es la respuesta a una columna de Paolo Luers titulada "Definan 'cambio', por favor", publicada en el las páginas de opinión del Diario de Hoy el día jueves, 19 de junio 2008. Consideramos importante este debate sobre el concepto de 'cambio'. Por esto decidimos publicar las dos columnas -la tesis de Paolo Luers y la respuesta de Rafael Mendoza padre- en Siguiente Página.

He leído, Paolo, tu artículo de1 19 de junio, en donde confiesas tu incapacidad de responder a la pregunta de qué cambio se espera de parte de un nuevo gobierno. Me ha sorprendido esa confesión de alguien que es inteligente y, además, muy bien informado. Por eso te escribo aprovechando la invitación que haces a tus lectores de que definamos de qué “cambio” se trata. Voy a intentar hacerlo. Pero antes debo plantear algunas premisas.

La primera es que en el río de nuestro acontecer diario suena fuerte la percepción de que el partido en el poder no las tiene todas consigo en la vía hacia las próximas elecciones. De hecho hasta comentaristas que siempre han estado de su lado, ahora le señalan fallas, sobre todo las de su cúpula. Se dice, se comenta, se percibe el presentimiento de que la izquierda puede ganar. Se oye, se piensa, se escapa hasta de los círculos más íntimos de ese partido la convicción de que el candidato escogido por sus dirigentes no es el más apto y que ni él mismo se siente bien representando ese papel.

La segunda, derivada de la anterior es que si se tiene el presentimiento de derrota es porque se tiene conciencia de culpa o, al menos, de que no se gobernó de la de mejor manera. Y si se tiene conciencia de esa realidad, debe entenderse que no es una minoría de la población la inconforme, sino la mayoría. Por supuesto.

Y la tercera es que si partido en el poder, lejos de llevar a este país a la gloria democrática prometida durante todos los períodos que lleva gobernando, lo pone ante la compleja crisis global en que nos hemos ya adentrado con muchas más debilidades que al principio de sus gestiones, menos podrá seguir haciendo con sus mismas estrategias, tácticas y cohortes de gobierno para sacarnos de donde nos ha puesto. De ahí que se instale en la opinión de políticos y politiqueros la idea del cambio. Para el partido de izquierda, si gana, el cambio radical de sistema; para la derecha, el cambio estratégico para no perder. Pero en el caso de los segundos, cambio meramente decorativo, porque las críticas que se le hacen al partido gobernante por parte, como he dicho, hasta de sus correligionarios, no es de que si ganan, comiencen a gobernar a favor del pueblo, sino de que reestructuren su dirección ante el peligro de la derrota.

Entiéndase de una vez: democracia no es sólo votar y escoger gobernantes, ni únicamente ser oído y vencido en juicio, entre otras cosas; democracia es que los gobernantes escogidos gobiernen para todos los ciudadanos, por el interés de todos los ciudadanos y no sólo por los de una minoría privilegiada. Y que si se enjuicia y se condena a los delincuentes de abajo, también se enjuicie y se condene a los de arriba. Ni más ni menos. Como debiera hacerse con aquellos que todos los años engañan al fisco con los impuestos; de igual manera con los funcionarios que toleran ese delito.

Se habla de cambio, cuando se hace sin fanatismos, con conciencia social, en el sentido de que las cosas dejen de estar como están (o sea mal) y sean de otra manera, como deben ser, de la manera en que todos nos sintamos bien con ellas, no sólo unos pocos. Tan negativo para una verdadera democracia es que una mayoría esté mal en un país cuando todos los beneficios de su economía son para una minoría, como que ésta minoría se sienta mal porque tiene que hacer las cosas bien, decentemente, para que la mayoría pueda tener y mantener satisfechas sus más ingentes necesidades: techo, alimentación, salud, educación, trabajo, diversión, seguridad.

Estoy siendo muy elemental. Lo sé. Pero me parece necesario serlo. No soy comunista ni de derecha. Siempre me he confesado socialdemócrata. Y sé que por serlo me caen improperios de los dos extremos laterales, lo cual no me importa: la vida no es sólo diástole ni sólo sístole; es ritmo de ambos impulsos. Pero lo importante es que al menos siempre he procurado pensar y obrar con justicia. Me repugna la injusticia. Y una mayoría que cree en promesas electoreras apoyadas por la minoría y nunca puede salir de su desgracia, es lo más injusto que puede haber. Es una injusticia histórica que sólo puede traer conflictos. Una y otra vez. Porque la Historia se repite. Y tan conflictiva es una insurrección armada como ese populismo que todos condenan y nadie, nadie, trata de detener, si es que es cierto que ya asoma. Por otra parte, si ofrecer un pobre aumento de salario en período de elecciones no es populismo, no sé qué lo será.

El cambio del que yo te hablo, Paolo, sí es para mejorar. Porque si cambia (vuelvo al mismo ejemplo) la actitud de los evasores de impuestos, con una mayor recaudación podrá mejorar la situación de los servicios de salud y de educación entre otros; porque si se hace cambiar la actitud de aquellos funcionarios carentes de probidad, al erradicarse la corrupción y el despilfarro, podría haber mejoras salariales para quienes más las necesitan y no solo para las altas jefaturas. Deduce tu otros ejemplos.

No, yo no hablo de un cambio radical, del tipo “quítate tú para ponerme yo”. Hablo del cambio gradual, como debió ser a partir de los “recuerdos de paz” como yo les llamo. Hablo de un cambio en el que haya soluciones racionales y viables. Que en vez de dejar que el gobierno se enrede en más subsidios para patanes buseros, los empresarios e industriales escuchen el consejo que hace poco les dio un barón de la industria: suban el salario mínimo. Y al mismo tiempo, que en vez de subsidiar a los dueños de los buses, que se den bonos para que puedan viajar en ellos a estudiantes de escuelas públicas, enfermeras, maestros y personas de la tercera edad.

Por tanto, Paolo, cambio si puede ser mejora. Cuando yo espero un cambio en mi estado de salud no precisamente se trata de que me cambien mis órganos, sino pasar del estado de enfermedad en que me halle al de mejoría y de ahí al de salud plena. Lamentablemente el de nuestra sociedad nunca podrá serlo. Pero hacerla pasar del patológico estado en que hoy está a uno de verdadera justicia social, sí que se puede.

Columna transversal: Definan ‘cambio’, por favor

Apareció aquí un colega, corresponsal de uno de los grandes diarios de Estados Unidos. Entrevistó a candidatos y dirigentes. Cuando se dio cuenta que todos, sin distinción de partidos, hablaron de ‘cambio’, empezó a interrogar a toda persona que se le pusiera en frente --taxistas, periodistas, economistas, meseras, etcétera-- sobre sus expectativas. Todos le dijeron que esperaban ‘cambio’ -- pero muy pocos le sabían decir qué cambios. Les interrogó: ¿Quieren un cambio del sistema político? Nadie habló de eso, ni siquiera entendieron la pregunta. ¿Cuál sistema? Nadie le hablaba de un régimen de represión que había que sustituir por uno de libertades. Nadie le habló de un viraje al socialismo. Algunos, los más identificados con el partido opositor, hablaron de alternancia. Es tiempo para cambiar, nos toca a nosotros...

Al fin me tocó a mi el turno de ser interrogado. Mire, en este país todos expresan grandes frustraciones, todos esperan ‘el cambio’, pero ¿qué es lo que tiene tan frustrada a la gente? ¿Y qué diablos esperan que cambie?

No supe contestar. Es obvio que las observaciones del colega son correctas. Todos observamos lo mismo. Sólo que nosotros ya estamos acostumbrados a escuchar todos los días que la cosa no puede seguir así, que ya no aguantamos otro gobierno igual... y que el país necesita un cambio.

Analizando las encuestas, observamos lo mismo. La gente quiere ‘cambio’. ¿Que quiere? Más puestos de trabajo. Precios más bajos para artículos del consumo básico. Más seguridad en las calles y barios. Recuperación del agro. Un gobierno sin corrupción.

Okay, pero esto sólo significa que la gente quiere que todo mejore: la economía, el gobierno, la seguridad. Esto no define ‘cambio’. No define qué tipo de ruptura, qué clase de viraje se quiere. Cambio es otra cosa que mejorar.

¿Que esperan los millones de estadounidenses que apoyan a Barack Obama, candidato presidencial que hace campaña con frases como “Change we can believe in – cambio en el cual podemos creer” y “Unite for change – unirse para el cambio”? Obviamente quieren que vaya de la Casa Blanca George W. Bush, el tipo que ha metido a Estados Unidos en la peor crisis financiera de la reciente historia. Además en una guerra que no pueden ganar. Le pregunté al colega de Estados Unidos. ¿Además de deshacerse de Bush, que quieren los estadounidenses que cambie? No importa qué esperan, dice: The man is the message – el hombre es el mensaje. Es suficiente...

¿El hombre es el mensaje? Estaremos nuevamente frente a un período de hombres visionarios, de hombres-mensaje, de hombres con una misión? El colega del Norte me ve la cara de susto y me pregunta: ¿Será esto lo que está pasando aquí en El Salvador ? ¿El efecto Obama? – No. Lo de Obama es la respuesta casi religiosa a una desesperación, una crisis de credibilidad casi total, producto de 8 años de George Walker Bush y Dick Cheyeney en la Casa Blanca. El fenómeno Obama es la sed de un país entero, sobre todo de su juventud y sus sectores creativos e intelectuales, a un nuevo liderazgo. Aquí nada de esto está pasando. No veo ninguna movilización de la juventud, de los intelectuales, de los artistas a la par del Frente... Aquí la sed no es espiritual o de liderazgo, aquí hay hambre, angustia social, y lo que la gente pide es que el país mejore.

Lo siento mucho: No es lo mismo cambio y mejorar. Puede haber cambio para peor, así como puede haber mejora sin mayor cambio. Tampoco es lo mismo cambio y alternancia. Puede haber cambio en el país sin alternancia en el gobierno. Y puede haber cambio en el gobierno sin que nada cambie en el país.

A partir de hoy haré lo del colega gringo: A todo el mundo que habla de cambio, le preguntaré que lo defina. ¿Qué cambió, en qué área, hacía dónde? ¿Y con qué mediremos el grado de cambio? ¿En dólares para cubrir las necesidades, en alcaldes y diputados enjuiciados, en policías en la calle, en profesores en las aulas -- o simplemente en el color en que se pintan las instalaciones municipales?

(Publcada el 19 de junio en El Diaro de Hoy)

jueves, 26 de junio de 2008

La carta decisiva

Ya empezaron a aburrir las campañas. Giras y caravanas, caravanas y giras... Necesarias, tal vez excitantes para los pueblitos visitados, tal vez aprendizaje importante para los candidatos. Pero para el gran público, sin ningún sex appeal...

Al fin, movimiento. Se abre el telón a un nuevo acto: Salen los posibles candidatos a la vicepresidencia de ARENA. Normalmente, el acto más aburrido de la obra, por la poca importancia de la vicepresidencia. Esta vez, en ARENA, el acto decisivo. Esta vez, con la selección del candidato a la vicepresidencia, ARENA define su proyecto político y Rodrigo Ávila define el carácter de su candidatura. Nada menos.

Entre los nombres de los candidatos publicados en los diferentes medios hay varios muy honorables, pero no todos tienen el potencial de dar impulso y rumbo a la candidatura de Rodrigo Ávila. Luís Mario Rodríguez y René León, serían formidables vicepresidentes, pero no suman nada a la candidatura de Ávila. No aportan a trascender el potencial electoral de ARENA, que ya sabemos que no es suficiente para ganar. Elizabeth de Calderón aporta algo sustancial: la reunificación del partido. Pero esto no es suficiente para remontar. Cualquiera de estos tres personajes tiene la capacidad de definir el carácter de la candidatura. Sólo que lo define de manera equivocada. Define que ARENA va a ir sólo, va a tratar de ganar como ARENA. Proyecta la incapacidad (o falta de voluntad) de ARENA de transformarse, de incorporarse constructivamente en la construcción de un proyecto nuevo mucho más amplio, mucho más plural que un partido, incluso que la suma de los partidos que se podrían coaligar. Las tres personas en cuestión son excelentes, pero no son lo que ARENA necesita.

Pero parecen otros nombres: Arturo Zablah y Elena de Alfaro. No sirven para limpiar la casa arenera. Las condiciones internas de su partido las tiene que crear el presidente del COENA. No necesita para esto gastar la ficha de la vicepresidencia. Un partido que sólo ya no puede ganar, tiene que usar la fórmula presidencial para proyectar su capacidad de innovación y de alianza, su audacia. Ambos, Arturo Zablah como Elena de Alfaro, serían candidatos con este potencial, con esta voluntad, con esta capacidad de mandar señales. Ambos representan sectores empresariales comprometidos con el concepto de la justicia social y de las reformas necesarias para reforzar y democratizar las instituciones del Estado. Más allá, representan los sectores al centro de la sociedad --en el sentido socioeconómico y en el sentido ideológico-- que no se sienten representados por ARENA, pero que se sienten más cómodos construyendo un proyecto político compartido y consensuado con ARENA que con el FMLN. Ojo, dije con ARENA, no en ARENA. Son los sectores que van a definir estas elecciones.

Ojala que Rodrigo Ávila y su equipo tengan claro que nada ganan tratando de incorporar a estos posibles candidatos a su partido. De cualquier manera, no se dejarían. No entrarían en la jugada para salvar a ARENA. Jamás. Si entran sería para salvar al modelo político y económico, reformándolo.

Incluso en el caso hipotético que se dejarían convencer, al momento de ponerse la camiseta de ARENA y cantar su himno, perderían su capital: credibilidad, independencia, distancia crítica, impulso reformador. Y la capacidad de aglutinar, alrededor de ellos, los sectores más interesados en un proyecto reformador y responsable.

Se abrió el telón al acto decisivo de este drama salvadoreño.

(Publicado en El Diario de Hoy, 26 junio)

miércoles, 25 de junio de 2008

Simplemente la minería verde no existe, punto.

Las campañas se ganan con la confianza. No es posible ganar inventando títulos o creando slogans falsos. Las compañías mineras con intereses en El Salvador ya tienen ratos de estar publicando falsedades. De esa manera más desconfianza nos da a todos. Mejor sería que nos contaran la verdad. Comenzaron hablando del apoyo de la fundación Clinton a la minería verde, esto es falso, la fundación Clinton da dinero para recuperar sitios destruidos por la actividad minera. Han disfrazado la publicidad como si fueran notas de prensa, hablan del apoyo de muchos gobiernos del mundo a la minería y tergiversan e inventan conceptos como “minería verde”. Pero comencemos paso por paso.

La minería verde es un slogan publicitario, no es un concepto científico. Pero nos tratan de vender como si lo fuera en los anuncios que casi todos los días tenemos en los periódicos. Existe una minería más responsable que otra, existe una minería que bien planificada puede reducir mucho del impacto que genera, existe una minería que se puede considerar sostenible. Pero ninguna minería es verde, ninguna actividad minera está libre de impacto, los accidentes mineros pueden causar daños ecológicos graves por cientos de años.

Esto es lo que tenemos que considerar, la minería no solo es dinero y la forma de distribuirlo, la minería tiene que resolver no solo el impacto de antes de que comience a operar y la operación en si, sino también el impacto de los posibles accidentes y el impacto del cierre de la mina. Sin esto cualquier análisis, cualquier permiso está incompleto. Si estamos hablando de la cuenca del rio lempa y minería de oro un accidente pudiera representar contaminación por arsénico del río más grande de El Salvador, de todas las comunidades humanas y zonas de riego que viven de este recurso.

Ahora bien, el otro punto de su propaganda es que todo mundo lo hace, ese argumento a mi simplemente no me importa. Si Cuba lo hace, si Venezuela lo hace, si Rusia lo hace, si España lo hace, si Estados Unidos lo hace, ¡a mí qué! Lo importante es si El Salvador tiene la capacidad para hacerlo, si ya es suficientemente maduro para meterse en una relación de este tipo. Si ya sabe bien como ponerse un condón. Porque si no lo sabe, que no se meta a un juego que no está preparado. Hay que saber protegerse, hay que saber los limites de lo que hacemos y las consecuencias de nuestros actos.

Tenemos que tener una buena ley de minas, no una de hace 80 años, ni un remiendo de esa misma, tenemos que tener un procedimientos claro, transparente y restrictivo. Además tenemos que tener una capacidad real de fiscalización de las actividades, porque si me dicen que el Ministerio de Medio Ambiente será el garante, ya lo pondré en duda yo, no por falta de capacidad, yo se que son capaces, simplemente por matemáticas no hay personal suficiente para ser eficiente, yo se que se hace lo que se puede, pero en el caso de las minas no vale esto, tiene que ser una verdadera y férrea supervisión.

Es necesario que nos expliquen bien los porcentajes de ganancia, hoy publican otro anuncio donde nos quieren dar atol con el dedo. Diciendo que casi el 70% del valor del oro se queda en El Salvador. Un 28.3% en impuestos con unas cuentas un poco extrañas, un 23.6% en proveedores nacionales, confiando en que así sea y así lo deseen, 12.8% en salarios y 4.1% en protección ambiental y contribuciones sociales voluntarias. O esa que si les da la gana será ese el porcentaje. Que no me vengan a decir que seguro el 70% se quedará en El Salvador, esto simplemente no va a ser cierto.

Por ultimo de esta campaña también tienen la culpa los medios, los anuncios publicitarios están disfrazados como noticias, utilizan el mismo tipo de letra, la misma forma de presentar las noticias y para colmo está firmado solo por un sello con una hoja que dice Minería Verde. No es posible que no sepamos claramente quien nos está ofreciendo este anuncio, quien nos está vendiendo este cuento, quien es la cara detrás de esto. Sobre todo no vale que un medio de prensa pueda prestarse a que sus anuncios parezcan noticia, sobre todo cuando es un tema tan delicado, sobre todo cuando es un tema que el mismo medio está cubriendo y publica. No puede ser que simplemente lo dejen pasar. Los medios también son responsables, por lo menos de dejar claro que se trata de un anuncio.

Aun así, las minas pudieran ser una realidad en El Salvador, podemos negociar para que de verdad mucho del dinero quede en El Salvador y en el gobierno, que exista una garantía real ante posibles accidentes, que los costos sean para la compañía no para el gobierno, que si quieren nuestros minerales que nos garanticen las mejores condiciones para El Salvador. Que hagan minería de verdad e indiscutiblemente sostenibles. Pero por favor no sigan con una campaña de mentiras, porque entonces como Juanito y su grito de “el lobo”, cuando vengan a querer decirnos la verdad ya nadie les creerá ni la hora.

¿es el sufragio un derecho?

Universalmente se considera al sufragio como el ejercicio democrático ejercido por el pueblo de una nación que le da legitimidad política a un gobierno. En Latinoamérica, sin embargo, ese concepto universal no es aplicado por todos los países que se denominan democráticos.

Países como México, Colombia, Honduras y la República Dominicana han establecido mecanismos legítimos y seguros para permitir a sus ciudadanos votar desde el exterior en elecciones presidenciales, sobretodo en Estados Unidos. Los resultados de esos procesos han sido considerados como dramáticos y sobretodo muy costosos debido a que cada voto ha costado entre ciento cincuenta y mil quinientos dólares.

La participación democrática de los ciudadanos de estos países al ejercer el sufragio ha sido modesta debido a su abstencionismo, pero ha sido un acto importantísimo que merece encomiar los esfuerzos de esos gobiernos que han hecho valer los derechos de sus ciudadanos en el exterior.

La contribución económica de la diáspora es sin duda el incentivo más importante por el cual estos y otros países en proceso de establecer sistemas similares de votación, reconocen la importancia de darle voz a través del voto a quienes desean incidir políticamente en la elección de sus lideres.

Los salvadoreños en Estados Unidos desde hace una década, hemos solicitado el derecho de ejercer el voto desde el exterior, a raíz de eso, durante la campaña presidencial anterior, que sobrepasó las fronteras patrias, tres candidatos prometieron convincentemente que ese derecho seria una prioridad en sus planes de gobierno. El candidato de la ex guerrilla Mauricio Funes quien actualmente lidera las preferencias electorales en El Salvador para los comicios del próximo marzo, ha repetido de la misma manera como sus antecesores su compromiso hacia nuestro pedido al hacer campaña política en este país recientemente.

La mayoría de ciudadanos salvadoreños, así como otros latinoamericanos, no creemos mas en promesas de políticos en búsqueda de votos y dinero, la diáspora no cree en mensajes proselitistas llenos de demagogia como los expresados por Mauricio Funes y sus amigos. Hemos madurado políticamente y aprendido a reconocer el oportunismo de la clase política de nuestro país.

Obtener el derecho al sufragio es únicamente nuestra responsabilidad y en nuestro caso, particularmente, sabemos que para nuestros gobernantes no es una prioridad, por lo tanto, no es con apoyar a candidatos que lograremos votar, sino con acciones políticas.

Una de ellas es el incidir para que el nuevo impuesto a las llamadas desde el exterior sea utilizado para financiar los costos de implementación del voto desde el exterior. Hace dos meses entregué a la comisión de reformas electorales y constitucionales de la asamblea legislativa una propuesta para facilitar el voto en el exterior, la respuesta de los honorables legisladores ha sido un total silencio.

Representantes del Tribunal Supremo Electoral salvadoreño han señalado que el costo para documentarnos y empadronarlos seria de treinta y cuatro millones de dólares como una primera fase. El impuesto a la nostalgia recientemente decretado a las llamadas telefónicas hechas desde el exterior producirá cerca de doscientos millones de dólares a las arcas del estado para el final del próximo año, suficiente para financiar la primera fase de este proyecto, así como también, para subsidiar los costos de energía, alimentos y transporte en el país. En cinco años el estado habrá recolectado mas de quinientos millones de dólares con lo cual se puede costear todo el proyecto y permitir el voto para las elecciones de 2014 o antes.

En República Dominicana cada voto costó mil quinientos dólares debido a la falta de interés de sus ciudadanos por participar, - solo el uno por ciento de su diáspora ejerció el sufragio - lo que es un precio demasiado alto para los niveles económicos de un país con profundos problemas sociales y de pobreza. Mantener esa política debe ser revisada porque obviamente los dominicanos demuestran que no desean incidir en su patria, pero ese gobierno cumplió con otorgarles esa oportunidad, lo cual es loable.

Cada voto de los salvadoreños según fuentes del tribunal supremo electoral costaría mil cuatrocientos dólares, basado en que un porcentaje similar al de la República Dominicana votara. Eso significaría que solo cincuenta mil ciudadanos de los tres millones que se estiman que residen en el exterior votarían.

Considero que es obligación de todos los gobiernos latinoamericanos que creen en la democracia el implementar el voto en el exterior para darle la oportunidad a sus diásporas de manifestar su interés de incidencia. El sufragio es un derecho constitucional no un privilegio y debemos ejercerlo.

lunes, 23 de junio de 2008

Dora María merece ser escuchada

Quienes firmamos este pronunciamiento hemos compartido de una u otra forma, la historia de Nicaragua

Durante la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza y posteriormente durante los años en que Nicaragua sufrió la agresión producto de la política interventora de la Administración Reagan, acompañamos a la Nicaragua revolucionaria con nuestras posiciones y acciones. Muchos de nosotros formamos parte de un amplio movimiento de solidaridad.

Desde entonces, conocimos y admiramos la valentía y compromiso de Dora María Téllez. Su integridad, prestigio, dedicación y el riesgo que corrió su vida al permanecer trece días en huelga de hambre nos motiva a pronunciarnos para solicitar al Gobierno de Nicaragua que medite muy bien sobre las consecuencias de no atender las demandas que ella representa.

Lo que llevó a Dora María a exponer su salud y su vida de nuevo, es una demanda clara: que no se cierren los espacios políticos y que haya un diálogo nacional para resolver la crisis alimentaria y del alto costo de la vida que, como muchos países, enfrenta Nicaragua.

Ninguna de estas demandas es irracional y un gobierno que qu8iera el apoyo popular debe responderlas.

Queremos sumarnos a esta demanda y a esta protesta. La representación política es un derecho. Es un derecho protestar contra los mecanismos que cierran estos espacios. Dora María ejerce su derecho. Ella representa a un amplio sector de la sociedad nicaragüense que debe ser escuchado.

Pedimos por su derecho, por el de sus compañeros y el de todos los nicaragüenses.

Naom Chomsky; Susan Meiselas; Ariel Dorfman; Salman Rushdie; Eduardo Galeano; Hermann Schulz; Juan Geiman; Brian Willson; Tom Hayden; Bianca Jagger; Mario Benedetti.

(Publicado en El Nuevo Diario, Managua, 16 de junio 2008)

domingo, 22 de junio de 2008

Estados Unidos y el futuro de Occidente

La crisis plural que se está viviendo en Occidente -financiera, económica, político-social, energética, alimentaria, ambiental- es de enorme gravedad, no nos engañemos; tiene su origen en Norteamérica, como es sabido, y está instalándose con fuerza en Europa. Nuestro mundo, que es indudablemente global, y hemos de felicitarnos porque lo sea, ha dejado de estar condicionado por una única superpotencia hegemónica -Estados Unidos- para volver a ser multilateral, y los llamados países emergentes y ciertos bloques regionales van adquiriendo mayor peso y cuentan cada vez más.

Iberoamérica -o Latinoamérica, como se quiera denominar- forma parte también, como es obvio, de Occidente y siente los reflejos de esta crisis global. Pero está viviendo, al mismo tiempo, una revolución democrática y pacífica, en algunos de sus países más destacados, que se está propagando. Veremos hasta dónde llega. Entretanto, va liberándose de la tutela neocolonial de Estados Unidos. Cuba, por primera vez desde la victoria de Fidel, tiene la oportunidad de ir evolucionando significativamente. Eso, contando con inteligencia y tacto por parte de Occidente.
Los dirigentes iberoamericanos, mestizos, como en Brasil y en Venezuela, o claramente indígenas, como en Bolivia -autóctonos, indios o de procedencia europea o africana-, tienen una visión geoestratégica propia, principalmente para resolver el problema energético, y rechazan, por lo general, las recetas del capitalismo neoliberal, en fase de descrédito y agotamiento. Por otra parte, las desigualdades sociales que aún subsisten en Iberoamérica son tremendas y, eventualmente, explosivas. Por esta razón, buscan en la Unión Europea un aliado natural, que no ha sabido -o podido- corresponderlos con el apoyo necesario que de ella esperaban y deseaban. Si acaso, ha habido un poco más de comprensión, aunque no lo suficiente, por parte de los Estados peninsulares, España y Portugal.
Y esto ¿por qué? Porque Europa, a nivel geoestratégico, sigue estando paralizada. Incapaz de definir un rumbo cierto, con algunos de sus principales dirigentes -Sarkozy, Brown, Berlusconi- pendientes aún, en las esferas militar, político-ideológica y económica incluso, de la indefinición norteamericana.

De ahí la importancia que tiene saber quién ganará las elecciones presidenciales norteamericanas, ahora prácticamente ya clarificadas entre Barack Obama (demócrata) y John McCain (republicano). Cualquiera de ellos cortará el cordón umbilical con la política de Bush, pues hay consenso en considerar que éste ha dirigido un Gobierno de políticas desastrosas para América y para el mundo.

Pero el problema consiste en saber qué clase de cambio será el escogido: ¿cambiará o no el paradigma neoliberal y la economía de casino que de éste se deriva? Espero que Obama lo consiga. Para bien de las tropas americanas que, con él en la Casa Blanca, saldrán de Irak y tal vez de Afganistán. Por estas razones, he sido, desde el primer momento, como mis eventuales lectores saben, un entusiasta partidario del candidato Obama, a quien por lo demás no conozco personalmente.
A Estados Unidos le hace falta un nuevo Roosevelt que sepa inventar un New Deal, con la necesaria adaptación a la luz de nuestra época y de los gravísimos y complejos problemas a los que nos estamos enfrentando. Sobre todo, en lo que atañe a la paz y a los nuevos equilibrios mundiales, al refuerzo y democratización de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas, de tan decisiva importancia, a la reglamentación de una globalización que deje de ser depredadora de los más pobres (tanto naciones como personas) y respete las reglas éticas, sociales y ambientales así como los derechos humanos. Todo ello pasa necesariamente por la reestructuración e integración en el sistema de las Naciones Unidas de organizaciones obsoletas y dependientes de los intereses de las grandes multinacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

Un afroamericano instalado en el Despacho Oval de la Casa Blanca representa, en sí mismo, una importante revolución a nivel político y cultural. Si tiene el valor de ser fiel a los ideales de los pioneros americanos de un Lincoln, de un Roosevelt o de un Martin Luther King -que han sido sus puntos de referencia-, tanto mejor. Sería un cambio radical -y al mismo tiempo pacífico- que influiría en el mundo, en el mejor sentido, evitando que Occidente entrara en una fase de decadencia, que está al acecho.

Porque el mundo cambia con las ideas y con la voluntad política manifestadas en los centros de decisión y no con recetas económicas o con la subida o bajada de los tipos de interés. Quien tenga un mínimo conocimiento de la historia sabe que es así. Para bien y para mal. George W. Bush es un claro ejemplo de todo esto, en el peor sentido.

Es evidente que, como europeísta confeso, me gustaría que la Unión Europea pudiera anticiparse y fuera preparando el terreno para la gran transformación que se impone. Sería una gran oportunidad, a la altura del originalísimo proyecto político de la Unión Europea. Pero no me quedan muchas esperanzas. Con raras excepciones, considero que los gobernantes europeos no tienen visión del futuro, no perciben todavía el sentido de las crisis que nos afectan, ni saben cómo resolverlas con políticas estructurales, de fondo. No se atreven a innovar. Es una verdadera pena.

La Unión Europea está centrada en sus propios problemas, reacciona ante los estímulos, que le llegan del exterior, y, siempre a la defensiva, no oye -ni comprende- los gritos de revuelta, las protestas y las manifestaciones de descontento que se alzan en las calles de todas las capitales europeas. Desde los agricultores a los pescadores, desde los jóvenes a los inmigrantes, desde los intelectuales a los artistas, desde los universitarios a los sindicalistas, a los ambientalistas y a los que simplemente se preocupan -por todas partes y legítimamente- por el insoportable coste de la vida, a la par que por los sueldos hipermillonarios de administradores y gestores. Cuando no se abordan las reformas que reclaman las sociedades enfurecidas, se siembran tumultos y revoluciones. Mayo del 68, hace 40 años, fue un ejemplo que incluso terminó bien. No con la represión, pues dada la impotencia del Estado fueron obligadas negociaciones y cambios, sino con un avance en el ámbito de la apertura de las mentalidades y de las transformaciones culturales, políticas y sociales. ¡Nada siguió siendo lo que era!

En la península Ibérica los Gobiernos de España y Portugal, ambos mayoritarios y socialistas -y con la oposición de derechas debilitada y dividida-, están a contracorriente respecto a la Unión a la que pertenecen. Tienen ante ellos, de esta forma, una oportunidad única, en busca de un camino nuevo. Confiemos en que sepan aprovecharla.
(Mario Soares es ex-presidente y ex-primer ministro de Portugal; publicado en El País, Madrid)

jueves, 19 de junio de 2008

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO SALVADOREÑO DE LOS AÑOS 60

A Héctor Francisco Oquelí Colindres (Derecho) y Enrique Barrera Escobar (Humanidades), In Memóriam.

1. HECHOS HISTÓRICOS RELEVANTES DE AQUEL PERÍODO.

Para quienes terminamos la educación secundaria, específicamente el Bachillerato, durante la primera mitad de la década de los años 60 (1961 y 1962), e hicimos nuestros estudios universitarios en la Universidad de El Salvador (UES) durante la segunda mitad de los 60, resultó muy formativo en diversos aspectos, particularmente en lo político, lo cultural, y lo académico, haber vivido aquella etapa de nuestra historia y conocido de cerca algunos de los principales antecedentes de la guerra civil, que maduró durante los años 70 y se desarrolló durante la década de los 80.

Desde la perspectiva del movimiento estudiantil es preciso comenzar mencionando el Proceso de Reforma Universitaria. Efectivamente, como consecuencia del Movimiento de Reforma Universitaria iniciado alrededor de 1920, en Córdoba, Argentina, las Universidades de América Latina y entre ellas la UES, comenzaron a plantearse la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación entre autoridades, profesores y estudiantes, con el propósito de darle una connotación diferente al proceso de enseñanza-aprendizaje, a la investigación y a la extensión universitaria. De este movimiento surgió el concepto de Autonomía Universitaria mediante el cual se pretendía definir una nueva relación Estado- Universidad.

En el caso salvadoreño, una vez superada la dictadura del Gral. Maximiliano Hernández Martínez y los frágiles gobiernos posteriores, cobró fuerza en la UES el movimiento reformista que se modeló en el respectivo cuerpo normativo; sin embargo, el concepto de autonomía siguió discutiéndose para extenderlo desde lo académico, hacia lo económico y lo administrativo. El Salvador contaba en ese entonces con la Constitución Política de 1950 que reconocía la propiedad privada en función social, y le correspondió al Dr. Romeo Fortín Magaña dirigir la UES en aquel momento.

Al ejercer hacia 1964 la Rectoría de la UES el Dr. (Medicina) Fabio Castillo Figueroa, su equipo de Dirección y el nuevo Consejo Superior Universitario, el proceso de reforma tomó un gran impulso. Durante esta Rectoría y las subsiguientes: 1968 a cargo del Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) Ángel Góchez Marín, concluida por el Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) José María Méndez, y 1972 a cargo del Dr. (Economía) Rafael Menjívar, se realizaron importantes innovaciones académicas, administrativas y físicas.

Ciertamente, para contribuir con la sociedad mediante ciudadanas y ciudadanos más y mejor educados, como solía decir el Señor Rector Dr. Castillo, había que desarrollar la planta física de la Ciudad Universitaria, integrar el campus de San Salvador y abrir los Centros Universitarios de Oriente y Occidente; crear las Áreas Comunes y los Departamentos de Química, Biología, Física y Matemáticas, con instalaciones adecuadas; estructurar la Planificación Universitaria, renovar los métodos docentes, preparar más y mejores profesoras y profesores e instructores; contratar profesores e investigadores extranjeros, incrementar el número de estudiantes admitidos a la UES y sus Facultades año con año; fortalecer el Departamento de Bienestar Estudiantil y establecer el Programa de Becas y Residencias Estudiantiles de la Universidad, entre otros.

También se intentaron convenios e intercambios docentes y científicos con universidades del campo socialista, concretamente con la Universidad de Lomonosov, Moscú. Por este motivo hacia 1965 hubo intentos de revertir el proceso de reforma universitaria, principalmente en la Facultad e Ingeniería y Arquitectura, los cuales fracasaron.

En tal contexto la representatividad del movimiento estudiantil en las estructuras de la UES era un factor decisivo. Por ello, con base en la Ley Orgánica y en el Reglamento de la Universidad de El Salvador, los estudiantes estuvieron significativamente representados, tanto en la Asamblea General Universitaria y el Consejo Superior Universitario, como en las Juntas Directivas de Facultad o Centro Universitario. En otras palabras, la institucionalidad del movimiento estudiantil era necesaria para asegurar la legitimidad de tales representaciones. De esa manera, estudiantes, profesores y autoridades compartían el gobierno universitario en un marco de legalidad incuestionable.

La legalidad e institucionalidad de la UES hicieron posible que asumiera la responsabilidad de supervisar las normas y procedimientos académicos de la única Universidad privada existente entonces: la Universidad Centroamericana de El Salvador José Simeón Cañas (UCA).

También en este período surge el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) con el apoyo de la Universidad de Harvard, que después de un intento por establecerlo en la UES en condiciones inconvenientes para ésta, se radicó en Nicaragua. Estaba en pleno auge el Mercado Común Centroamericano (MCCA) como una parte del proyecto de integración centroamericana.

Para poner en contexto lo anterior es necesario comentar brevemente que en el transcurso de 1960, una Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por prominentes figuras universitarias (Castillo, Fortín Magaña, Falla Cáceres) y militares de alta graduación (Castillo, Yánez Urías), encabezó el gobierno de facto que sustituyó al Cnel. José María Lemus, en un intento por rescatar las reformas políticas, económicas y sociales que habían sido promovidas por la denominada Revolución de 1948, encabezada por el entonces Mayor Oscar Osorio, implementadas poco después por el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD). A los pocos meses de instalada esa Junta, nuevamente se impuso el anticomunismo como recurso ideológico y político y la Junta fue derrocada, siendo sustituida por el Directorio Cívico Militar. Esta vuelta atrás fue un elemento más en el proceso de acumulación de causas que estuvo a la base del conflicto armado interno que se profundizó veinte años después. Recuérdese que en enero de 1960 había triunfado la Revolución Cubana. Posteriormente, a pesar de la existencia de varios partidos de pensamiento demócrata cristiano, reformista, socialdemócrata, etc. sobrevino la elección de un solo partido y comenzó en 1962 el largo período de cuatro gobiernos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que, en complicidad con altos mandos de la Fuerza Armada, ambos instrumentos de la oligarquía dominante, tuvo como principales estrategias políticas el fraude electoral, la imposición de gobernantes nacionales y locales, la corrupción y la represión de cualquier ente opositor.

No obstante lo anterior, es preciso decir que al interior del mismo PCN y sus gobiernos militares hubo varios intentos reformistas, los cuales fueron eliminados cuanta vez surgieron. De esa manera cayeron gabinetes económicos enteros, directivos de la Asamblea Legislativa y otros altos funcionarios, quienes fueron a buscar espacio reforzando la organización de nuevos o renovados partidos políticos de carácter democrático. Muchos de ellos provenían de las aulas de la Universidad de El Salvador.

En las elecciones presidenciales de 1967, el Partido Acción Renovadora (PAR) presentó un programa de gobierno bajo el lema: “A 5 grandes problemas, 5 grandes soluciones”. De su diagnóstico surgía la idea de llevar a cabo la reforma agraria, la reforma urbana, la reforma educativa, la reforma tributaria y la reforma del comercio exterior, principalmente del café. No debe olvidarse que el dominio real lo tenía la denominada oligarquía cafetalera. El candidato presidencial del PAR fue el Dr. Castillo Figueroa y el del PCN, el Cnel. Fidel Sánchez Hernández, quien se hizo fraudulenta e impositivamente de la Presidencia de la República.

Este fue el año de la denominada Primavera de Praga, así llamada porque el gobierno de Checoslovaquia presidido por Alexander Dubcek se liberalizaba y rebelaba ante el omnímodo poder de la Unión Soviética y su influencia en todo el denominado campo socialista. Este ejercicio de renovación en el poder establecido dentro del comunismo fue aplastado en 1968 con la invasión del ejército soviético, ante lo que algunas expresiones del movimiento estudiantil universitario salvadoreño, así como las autoridades universitarias antes mencionadas, se pronunciaron en contra de tal intervención a pesar de los señalamientos en contra del Partido Comunista Salvadoreño.

Como consecuencia de los esfuerzos por democratizar el país, aglutinando cuadros surgidos de la universidad, los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y Unión Democrática Nacionalista (UDN), lograron algunas posiciones en la Asamblea Legislativa y en importantes Alcaldías del país, sobre todo el PDC en San Salvador, convirtiéndose en voceros de intereses mayoritarios de la sociedad.

En aquél contexto de cierre de espacios democráticos se incrementó la actividad de las organizaciones de importantes sectores sociales. Teniendo como marco de referencia el Régimen Económico Social de la Constitución Política vigente para entonces, los obreros de la industria manufacturera y fabril, y los trabajadores de los servicios promovieron la correcta aplicación de la legislación laboral, el respeto a la jornada de 8 horas diarias, el derecho al salario mínimo y a la contratación colectiva entre otras demandas. Algo muy importante fue lo relacionado con los derechos al trabajo, la seguridad social y la vivienda digna, que habían sido reconocidos por el gobierno reformista previo, que incluso, había creado instituciones dedicadas a ello.

De igual forma, los jornaleros del campo y los pequeños campesinos demandaron tierra para trabajar y mejores condiciones laborales y de vida en las grandes propiedades agrarias donde no las había. Por su parte los maestros de educación parvularia, primaria y secundaria, formados en las Escuelas Normales de Maestros Alberto Masferrer y de Maestras España, así como la Escuela Normal Superior, tradicionalmente sometidos e instrumentalizados por los gobiernos militares, también demandaron adecuadas condiciones salariales y de trabajo, así como una mejor educación para el pueblo. Alzaron la bandera de la Dignificación del Magisterio Nacional, lo que les significó represión de las autoridades de turno, por una parte, pero un abrumador apoyo de otra parte. Los métodos de lucha por excelencia de estos sectores fueron la huelga y la movilización popular.

La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio (ANDES), lideró dos exitosas y multitudinarias huelgas en 1968 y 1971. En ambas recibió el decidido respaldo de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), de las demás Sociedades de Estudiantes de Facultad, y de otras asociaciones estudiantiles sectoriales.

La imposibilidad de avanzar hacia el desarrollo político, económico y social por métodos pacíficos y cívicos, así como las disputas ideológicas al interior de los países socialistas, sus partidos gobernantes y los movimientos periféricos, condujo a determinados grupos a pensar en la vía de las armas para conquistar el poder político. En el plano teórico se plantearon diversos modos de entender la aplicación del marxismo leninismo a la situación de los países de América Latina, especialmente en el período de consolidación de la Revolución Cubana. Los partidos comunistas tradicionales fueron perdiendo el monopolio de las ideas revolucionarias, ante lo que reaccionaron con la descalificación y los señalamientos personales, que no teóricos, en contra de sus nuevos adversarios ideológicos. También en 1968 moría en las profundidades bolivianas Ernesto Guevara, tratando de aplicar la denominada Teoría del Foco Guerrillero, sin captar el apoyo debido. Eran tiempos de mucha lectura, estudios, debates y práctica política. La academia asistió a esta discusión en prácticamente todo el mundo.

Dentro del gran escenario de la Guerra Fría, en el que se daba la disputa chino soviética, el emplazamiento de los cubanos ante el resto del campo socialista frente al bloqueo norteamericano y el auge del Movimiento de Países No Alineados, también se dio la producción intelectual de sociólogos, politólogos, filósofos, economistas, psicólogos, antropólogos, etc. (Marcuse, Poulantzas, Frömm, Baran, Sweezy, Mandel, Cardozo, Debray, Marini, Dos Santos, Gramsci, Chomsky, Lukacs, etc.), que enriquecía en términos de ideas la búsqueda por superar las miserias del capital monopólico y sus respectivas ataduras dictatoriales. De esta confrontación no se escapó nadie, puesto que en los planos religioso, educativo, militar, administrativo público, y productivo en general, se gestaron corrientes que diferían del pensamiento oficial. Efectivamente, dentro del cristianismo surgieron grupos de base de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesias Bautista, Luterana, Episcopal y otras, planteando teologías liberadoras del ser humano en la tierra. Asimismo en el seno de las Fuerzas Armadas latinoamericanas se manifestaron corrientes doctrinarias nacionalistas, en el sentido antiimperialista del término. En el ámbito empresarial se oyeron algunas voces de apoyo a reformas como la agraria, al salario mínimo y a la libertad de expresión.

En El Salvador la disputa ideológica entre marxistas condujo a que prominentes miembros del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) se separaran de éste, incluido su Secretario General y miembros del Comité Político, quienes confluyeron con movimientos de jóvenes estudiantes universitarios, cooperativistas, predicadores cristianos, sacerdotes, pastores, obreros y pobladores marginales, que fundaron nuevas organizaciones y se organizaron para empuñar las armas y combatir al régimen establecido.

Entre 1970 y 1972 se produjo un quiebre importante en el papel político asumido por la Universidad y el estudiantado. La crisis del Mercado Común Centroamericano, provocada por las asimetrías mantenidas por las oligarquías locales, desembocó en la guerra entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Este fue un recurso de distracción que beneficiaba a los sectores dominantes de ambos países, incluidos sus ejércitos y cúpulas militares, mientras alejaba las presiones de cambio, alentando el espíritu pseudo nacionalista, chauvinista y bélico en los dos pueblos. Cuando el Gobierno salvadoreño del Cnel. Fidel Sánchez Hernández llamó a reforzar las filas del ejército nacional a todos los ciudadanos sin distingo de ideas o partido político, la dirección formal del estudiantado universitario salvadoreño de la AGEUS de ese tiempo, presionada por la dirección del PCS, incurrió en el error de responder públicamente de manera afirmativa a ese llamado. Este hecho provocó la salida de varios cuadros de la juventud comunista hacia otras organizaciones en ciernes y una gran confrontación en el seno de la comunidad universitaria, comunidad de autoridades, profesores y estudiantes. Un importante contingente de universitarias y universitarios se opuso vehementemente a la guerra fraticida y a hacerle el juego al gobierno y las clases dominantes.

Las disputas ideológicas que surgieron a continuación no fueron superadas sino hasta más o menos diez años después, cuando se unificaron las organizaciones armadas. Las posiciones más radicales hicieron de la Universidad su campo de batalla. En tales circunstancias la institucionalidad universitaria se puso en grave peligro ya que diversos grupos estudiantiles comenzaron a aplicar hacia el interior de la institución, los métodos que se suponía tendrían que estar empleando en su lucha contra el régimen. Las tomas de Departamentos, Facultades, Oficinas universitarias, el enjuiciamiento y posterior expulsión de profesores y autoridades universitarias, consideradas de manera apresurada e irreflexiva como anti estudiantiles, pro norteamericanas, o reaccionarias y contra revolucionarias, casi acaba con nuestra Alma Máter. Lo cierto es que ese desgaste, incrementado por la salida voluntaria de muchos profesores experimentados, hizo que el Rector Dr. Rafael Menjívar asumiera la eterna lucha por el Presupuesto Universitario en un escenario de debilidad interna, de mucho conflicto interno, lo que fue aprovechado por el gobierno del Cnel. Arturo Armando Molina, surgido del fraude electoral, para invadir los tres campus de la Universidad de El Salvador el 19 de julio de 1972.

No obstante lo anterior, en el plano político se había conquistado la representación proporcional en la Asamblea Legislativa y el PCN no volvió a ganar una elección en San Salvador y otras ciudades importantes. El PAR fue cancelado por el Consejo Central de Elecciones y tampoco se permitió la inscripción de su sucesor, el Partido Revolucionario. Ante la amenaza común del anti democrático gobierno del PCN, los partidos PDC, MNR y UDN, todos ellos dirigidos por cuadros formados en la Universidad de El Salvador, conformaron la Unión Nacional Opositora (UNO) y promovieron un coherente programa de reformas políticas, económicas y sociales. La UNO ganó las elecciones del año 72 pero no se le permitió gobernar, imponiendo al Cnel. Molina. De aquí en adelante se aceleró el proceso de acumulación de fuerzas para cambiar la situación por otras vías.

2. ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO.

La Universidad de El Salvador fue fundada en 1841, poco tiempo después de proclamada la Independencia de Centroamérica. En su evolución fue estructurando cátedras, escuelas y facultades de diversas especialidades. A fines del siglo antepasado ya contaba con una Facultad de Ciencias, entre otras. Lo más probable es que los estudiantes de las escuelas y posteriores facultades se aglutinaran en sociedades para desarrollar sus actividades académicas y culturales. Dado que del seno de la UES salieron mujeres y hombres dedicados a la investigación y la docencia de las ciencias naturales, matemáticas, ciencias sociales y humanidades, de reconocido prestigio nacional e internacional, éstos sirvieron de paradigmas para que las nuevas generaciones estudiantiles les reconocieran en la nominación de sus agrupaciones. De esa manera conocimos la Sociedad de Estudiantes de Medicina Emilio Álvarez (SEMEA), la Sociedad de Estudiantes de Química Benjamín Orozco (SEQBO), y otras como la Juventud Odontológica Salvadoreña (JOS), Sociedad de Estudiantes de Ingeniería y Arquitectura Salvadoreños (SEIAS), y la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED). Debe recordarse que la Universidad ocupó, hasta su incendio, un edificio en la Avenida Cuzcatlán, en el centro de San Salvador, al costado Norte del Palacio Nacional y al Poniente de Catedral y que su crecimiento le había obligado a dispersarse en varias edificaciones ubicadas en la Calle Arce, entre la 7a y 9ª Avenida Sur, y zona del Hospital Rosales. Además tuvo otras instalaciones en la Avenida España y en la Calle Rubén Darío.

En la primera mitad del siglo pasado se formó la AGEUS, y se registraron sus Estatutos en el Ministerio del Interior. La Asociación General comprendía a todas y todos los estudiantes de la UES, sin distinción de facultad o nivel de estudios. Sus órganos de gobierno fueron: el Consejo Ejecutivo formado por un representante elegido por los estudiantes de cada Facultad; el Congreso Estudiantil, formado por varios representantes propietarios y suplentes elegidos por los estudiantes de cada Facultad y un Tribunal de Honor, elegido en el Congreso, para impartir justicia entre los estudiantes. El Consejo Ejecutivo comprendía una Presidencia, una Vicepresidencia, y varias Secretarías, entre ellas las del Tesoro, de Actas, y de Relaciones Internacionales. La AGEUS se financiaba mediante un solo pago, igual y obligatorio, que todos los estudiantes hacían al inicio del año académico. Era la expresión del gremio de estudiantes universitarios de El Salvador. Las decisiones tomadas por el Consejo Ejecutivo eran respetadas, en lo concerniente, por todas las directivas estudiantiles de todas las facultades.

Ya en la Ciudad Universitaria y con las Facultades de Humanidades, Ciencias Económicas y Ciencias Agronómicas, es decir ocho facultades funcionando, se completó el cuadro de organizaciones estudiantiles con la Asociación de Estudiantes de Humanidades (AEH), la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Económicas (SECE) y la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Agronómicas (SECAS). Una variante importante la constituyó el estudiantado de Áreas Comunes que llegó a ser el más numeroso de la UES. Sin ser Facultad, se estructuró la Sociedad de Estudiantes de Áreas Comunes (SEAC), así como la Asociación de Estudiantes Universitarios Residentes Salvadoreños (AEURS), agrupación de estudiantes beneficiarios del programa de Residencias Estudiantiles que vivían en el campus de San Salvador.

Como se ha dicho antes, casi todos los residentes universitarios eran al mismo tiempo becarios de tiempo completo y formaban parte de un sistema de bienestar estudiantil que comprendía el derecho a recibir un estipendio mensual en efectivo basado en su rendimiento académico, el acceso a vivienda dentro de la UES, al servicio de comedor universitario, clínica médica, asistencia de trabajadores sociales, psicólogos y sociólogos, acceso a instalaciones deportivas, la práctica de deportes individuales y de grupo y actividades recreativas como Cine Club, Conferencias, Conciertos y Excursiones. Este contingente estudiantil organizado en AEURS, mantenía una especie de autogobierno ejercida por su Junta Directiva, integrada por estudiantes de distintos niveles académicos y carreras universitarias, y jugó un rol de primer orden en diversas luchas sociales en razón de su alto nivel de conciencia social. El origen social de estos cientos de estudiantes les identificaba – en general – con las demandas de las organizaciones representativas de maestros, obreros y campesinos. En las huelgas de ANDES 21 de Junio participaron organizando manifestaciones de apoyo, recolectando ayuda de todo tipo, llevando esparcimiento a los centros de concentración y distribuyendo material propagandístico a favor de tales organizaciones.

En el período comentado podría decirse que, en la UES y en diferentes organizaciones estudiantiles, se expresaban por lo menos cuatro corrientes ideológicas, tales fueron: la Liberal, la Demócrata Cristiana, la Socialdemócrata y la Marxista Leninista, algunas de ellas con sus variantes extremistas. Más allá de la democracia liberal se manifestaron agrupaciones de corte fascista, en la modalidad propia del franquismo español. Este fue el caso del movimiento denominado La Pirámide que existió en la Facultad de Derecho. También tuvo agrupaciones de corte Liberal Demócrata, como el Frente Estudiantil Democrático de Economía (FEDE). Podría haber sido el caso también de Acción Progresista de Estudiantes de Química y Farmacia (APEQ). El pensamiento demócrata cristiano, sustentado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica Romana se manifestó en los Movimientos y Frentes Estudiantiles Social Cristianos (FESC) de casi todas las facultades que tuvo como antecedente a Acción Católica Universitaria Salvadoreña (ACUS). También existió el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), de origen protestante. Más allá del pensamiento marxista leninista oficial existió la Organización Revolucionaria Estudiantil de la 4ª Internacional, mientras que la vertiente comunista se realizó a través de los Movimientos y Frentes Universitarios de Estudiantes Revolucionarios de todas las facultades (FREM, AEU, FURE, OEH, FURIA, etc.). El pensamiento socialdemócrata cristalizó a través de vertientes de izquierda democrática y socialista democrática, aglutinados en el Movimiento de Izquierda Democrática (MID), los Movimientos Demócrata Revolucionarios (MDR) y los Frentes Socialistas (FESAC), en casi todas las facultades.

Los frentes y movimientos estudiantiles más numerosos o representativos se agruparon en tres Federaciones a escala universitaria, cuyas denominaciones fueron: Federación Revolucionaria de Universitarios Socialcristianos (FRUSC), Federación de Estudiantes Universitarios Revolucionarios (FEUR) y Federación Socialista Democrática (FSD), éstas dos últimas aliadas en la elecciones de autoridades universitarias de nivel central y de facultad, teniendo como adversarios a los socialcristianos y a los liberales. En las líneas anteriores queda brevemente demostrado el alto grado de organización estudiantil, su pluralidad, su identidad ideológica y su representatividad universitaria.

Vale la pena mencionar que la AGEUS, conciente de su pluralidad, en el contexto de la Guerra Fría trató de mantener un espíritu de autodeterminación, no ingerencia, solidaridad indiscriminada y respeto por las ideas de los demás. Internacionalmente se mantuvo en contacto y afiliada tanto a la Conferencia Internacional de Estudiantes (CIE), con sede en Bruselas, Bélgica; como a la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), con sede en Praga, Checoslovaquia, en cuyas conferencias o congresos participó activamente. Puede advertirse que se trataba de entidades estudiantiles internacionales influenciadas por occidente o por oriente, respectivamente.

También se vinculó fuertemente al Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), en el ámbito regional, en el que se trató de denunciar y rechazar el intervencionismo de la política norteamericana de la época en nuestros países, mientras se apoyaba la autodeterminación de países como Cuba, Panamá, República Dominicana o Grenada, dando lugar a intensos debates en el seno de la comunidad estudiantil.

En mayo de 1968, el mundo entero fue testigo de la protesta estudiantil en contra del status quo en Europa, en Estados Unidos y en América Latina. Este movimiento estremeció las estructuras y el pensamiento predominante en sociedades e instituciones. Atenta a lo que ocurría en Mayo del 68 la AGEUS se solidarizó y aprendió de la creatividad y las acciones de los estudiantes franceses (Paris, Nanterre), alemanes (Berlín), estadounidenses (Berkeley, Duke), y de los mexicanos (México D. F.), todos ellos denigrados y hasta reprimidos a diferentes escalas.

3. LA PRESENCIA POLÍTICA EN LAS LUCHAS SOCIALES.

Entre 1960 y 1972 se llevaron a cabo varios intentos por impulsar reformas de carácter político, económico y social que se estrellaron, una y otra vez, contra la barrera que interpuso el círculo de poder dominante y los intelectuales a su servicio. Las iniciativas encaminadas a garantizar el desarrollo humano de las y los salvadoreños fueron desnaturalizadas, las instituciones estatales desviadas de sus fines sociales, y las propuestas que tocaban lo educativo, lo agrario, lo urbano, lo fiscal, lo sanitario, etc. fueron retorcidas por los gobernantes de turno y sus servidores. El PCN prostituyó las instituciones nacionales, usurpó los colores y los símbolos patrios con fines partidarios y corrompió a diversos mandos de la Fuerza Armada, todo ello por encargo de la oligarquía dominante.

En aquel entorno la AGEUS apoyó activa y decididamente las huelgas de los trabajadores de las industrias del acero, de bebidas y de panificación, así como de los conductores de autobuses del servicio urbano. Pero también promovió la discusión sobre la Ley de Bancos, mediante la que se pretendió, sin éxito, ampliar la oferta de servicios bancarios permitiendo el ingreso de bancos extranjeros. Un intento de abrir espacios para la discusión del tema agrario promovido por la Presidencia de la Asamblea Legislativa, terminó con la defenestración de ese Presidente y el encarcelamiento y tortura de por lo menos un sacerdote católico que apoyaba la organización de los campesinos pobres. Incluso algunas entidades surgidas bajo la égida de la Alianza para el Progreso, como la Unión Comunal Salvadoreña (UCS), impulsada por el gobierno de los Estados Unidos de América, bajo la presidencia del Sr. John F. Kennedy, fueron objeto de represión y de control político. Para ello, el gobierno salvadoreño patrocinó el aparecimiento de la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), en contraposición a las organizaciones cooperativistas de campesinos.

La fundación de ANDES 21 de Junio durante la primera mitad de la década de los 60, fue determinante para el crecimiento del denominado movimiento popular. Efectivamente, se trataba de una asociación de carácter gremial para aglutinar a maestras y maestros de todo el país, que laboraban principalmente en centros educativos oficiales o públicos, pero también en centros particulares o privados. Se trataba de organizar a un numeroso grupo de personas, comparable al personal de sanidad (o salud), o al personal de la burocracia gubernamental; con un buen nivel de educación y con estrecha relación con padres y madres de familia y población en general. Muchos funcionarios públicos o empleados particulares, oficiales y tropa de la Fuerza Armada o de los denominados Cuerpos de Seguridad (Policía Nacional, Guardia Nacional, Policía de Hacienda) eran nietos, hijos, hermanos, sobrinos o parientes por afinidad de alguna maestra o algún maestro. Algunos oficiales habían sido maestros antes de ser militares y sabían que las peticiones de ANDES no estaban fuera de lugar. Para colmo El Gobierno del Cnel. Sánchez Hernández impuso, mediante su Ministro de Educación, Lic. Walter Béneke Medina, una Reforma Educativa que, so pretexto de modernizar y diversificar la educación para responder a las exigencias del desarrollo, suprimió varias instituciones como las escuelas normales, escuelas técnicas o artísticas, el conservatorio de música, la escuela de comercio, entre otras, convirtiéndolas en Bachilleratos especializados, alguno de los cuales no lograron desarrollarse o recomponerse.

Las luchas magisteriales lideradas por ANDES, atrajeron el respaldo de universitarios, obreros, empleados, campesinos y demás sectores, a lo que el gobierno respondió con la persecución y el asesinato de varios dirigentes sindicales, cuyos cadáveres aparecieron mutilados de sus manos izquierdas. Las asociaciones estudiantiles respaldaron las demandas de los profesores y participaron en sus movilizaciones diurnas y nocturnas, así como en las concentraciones realizadas en la plaza del Ministerio de Educación y Biblioteca Nacional, bautizada como Plaza de la Dignidad Magisterial Saúl Santiago Contreras, en honor a uno de aquellos dirigentes obreros asesinados.

Numerosos miembros de este gremio, en su carácter de ciudadanas y ciudadanos apoyaron al PDC, al MNR o a la UDN en las elecciones de 1968, 1970 y principalmente a la UNO en 1972, actuando como delegados en Juntas Receptoras de Votos y en Mesas de Votación, para controlar y denunciar los intentos de fraude. Otras y otros fueron más allá y aceptaron candidaturas en las planillas propuestas por los partidos de la UNO.

A lo largo de esos años, las condiciones fueron madurando para que las organizaciones obrero sindicales federadas, las asociaciones y sociedades de estudiantes, médicos, abogados, humanistas, arquitectos, ingenieros, empleados, agricultores y campesinos en general, sumaran sus esfuerzos en un solo movimiento popular que se volcó masivamente, tanto a las calles como a las urnas, sin que sus legítimas aspiraciones fueran respetadas. El movimiento estudiantil universitario integrado por diferentes tipos de ideas políticas, mantuvo siempre su unidad en relación con la defensa de la autonomía universitaria y con las reivindicaciones democráticas populares, cumpliendo el papel de articulador del conjunto de agrupaciones sociales. La sede de la AGEUS dentro de la Ciudad Universitaria era el punto de encuentro, discusión y coordinación, entre los representantes de las entidades antes mencionadas.

Como lo hemos sostenido en otras oportunidades, en El Salvador la democracia es considerada subversiva y las reformas adquieren un cariz revolucionario, en virtud de la conducta excluyente, concentradora en extremo de las clases dominantes. Su estrechez de miras en lo político les ha llevado a considerar como enemigo y comunista a todo elemento opositor o disidente de la versión o historia oficial.

A pesar de los avances y conquistas logradas por los actores sociales antes descritos, la represión gubernamental y la violación reiterada a la Constitución Política y a las Leyes de la República, desvirtuaron las formas de participación apegadas a la legalidad, por más legítimas que fueran sus intenciones. El asalto militar y de los cuerpos represivos a la Universidad de El Salvador en julio de 1972, la captura, encarcelamiento y posterior extrañamiento del país de sus autoridades y de algunos profesores, funcionarios y estudiantes, significó un golpe estratégico al futuro desarrollo democrático de El Salvador y precipitó las condiciones para el enfrentamiento armado.

Con el cierre de la UES se suspendió su normatividad e institucionalidad, se interrumpió la formación de profesores en el exterior con altos niveles de calificación, se propició la emigración de personal docente altamente calificado, se usurpó o destruyó buena parte de su patrimonio intelectual y científico, se saquearon sus instalaciones, oficinas y laboratorios, se afectó el normal proceso de educación y graduación de miles de futuros profesionales, se dejó en el desempleo a centenares de miembros del personal universitario, se coartó el importante rol de la UES en los asuntos de política pública (Hacia la Libertad por la Cultura) y se entregó en bandeja de plata la posibilidad de mercantilizar la educación superior universitaria, que es responsabilidad primordial del Estado y derecho de sus ciudadanos.

Solamente un pequeño número de Universidades privadas supieron contribuir llenando el vacío que dejaba nuestra Alma Máter, con un papel decoroso ante la sociedad salvadoreña; este fue el caso de la UCA y de otras dos o tres universidades que trataron de rescatar aquel importante papel de la Universidad en su Sociedad.

Queda pendiente aun el resurgimiento del movimiento estudiantil en la UES, un nuevo movimiento legítimo y legal, que haga realidad una vez más las palabras de su lema: “Estudio y Lucha”; que aporte a la construcción de la democracia como forma de gobierno apropiada en contra de cualquier clase de dictadura, que defienda su Universidad y promueva la Ciencia y la Cultura, que sea ejemplo para las y los jóvenes de otras instituciones universitarias, que refresque y anime a la población salvadoreña en la consecución de sus metas de desarrollo humano y progreso social, largamente diferidas.

Broken Laws, Broken Lives

La organización Physicians for Human Rights (Médicos por los Derechos Humanos) presentó un informe científico sobre torturas practicadas por personal militar y de inteligencia de Estados Unidos a prisioneros en Guantanamo y en Irak. El informe está disponible en el sitio http://brokenlives.info/.

La introducción al informe la escribió Antonio Taguba, un general mayor norteamericano quien dirigió la investigación oficial del ejército de Estados Unidos de las torturas en Abu Ghraib, Irak.

Reproducimos en Siguiente Página el texto del general mayor Antonio Taguba.


PREFACE

This report tells the largely untold human story of what happened to detainees in our custody when the Commander-in-Chief and those under him authorized a systematic regime of torture. This story is not only written in words: It is scrawled for the rest of these individual’s lives on their bodies and minds. Our national honor is stained by the indignity and inhumane treatment these men received from their captors. The profiles of these eleven former detainees, none of whom were ever charged with a crime or told why they were detained, are tragic and brutal rebuttals to those who claim that torture is ever justified. Through the experiences of these men in Iraq, Afghanistan, and Guantanamo Bay, we can see the full-scope of the damage this illegal and unsound policy has inflicted —both on America’s institutions and our nation’s founding values, which the military, intelligence services, and our justice system are duty-bound to defend.

In order for these individuals to suffer the wanton cruelty to which they were subjected, a government policy was promulgated to the field whereby the Geneva Conventions and the Uniform Code of Military Justice were disregarded. The UN Convention Against Torture was indiscriminately ignored. And the healing professions, including physicians and psychologists, became complicit in the willful infliction of harm against those the Hippocratic Oath demands they protect.

After years of disclosures by government investigations, media accounts, and reports from human rights organizations, there is no longer any doubt as to whether the current administration has committed war crimes. The only question that remains to be answered is whether those who ordered the use of torture will be held to account.

The former detainees in this report, each of whom is fighting a lonely and difficult battle to rebuild his life, require reparations for what they endured, comprehensive psycho-social and medical assistance, and even an official apology from our government.

But most of all, these men deserve justice as required under the tenets of international law and the United States Constitution.

And so do the American people.

martes, 17 de junio de 2008

Noticia bomba

(José Miguel Larraya es defensor del lector de El País)

Tomo sin ironía el título en español de la maravillosa novela sobre periodismo que escribió Evelyn Waugh. Noticias como las basadas en los papeles del comandante Reyes no llegan todos los días, ni todos los meses, a las páginas de un diario. Recapitulemos. El pasado 1 de marzo, comandos colombianos se internaron en territorio de Ecuador y atacaron un campamento de la guerrilla de las FARC. La operación se saldó con la muerte del jefe Raúl Reyes y una veintena de guerrilleros. Los militares colombianos se incautaron, además, de tres ordenadores del jefe guerrillero, un botín electrónico cuyo contenido tenía, como se supo después, un alto voltaje político y diplomático. El escándalo internacional fue inmediato. Ecuador rompió relaciones con Colombia por violación de su territorio. A la protesta se sumó inmediatamente Venezuela, cuyo Gobierno aparece en los documentos aprehendidos como financiador e intermediario en la compra de material de guerra -misiles tierra-aire- para la guerrilla colombiana. En medio del escándalo internacional, con intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), Bogotá puso en manos de la Interpol los ordenadores intervenidos para que acreditasen que no habían sido sometidos a ninguna manipulación en su contenido.

Maite Rico, redactora de la sección Internacional, especializada en América Latina, ex corresponsal en México, cubrió, como enviada especial del diario, la crisis entre Ecuador y Colombia que se generó por el ataque del Ejército colombiano al campamento de las FARC. Su trabajo en esas fechas le abrió puertas que imagino -el Defensor no pregunta por las fuentes de los periodistas- le facilitaron la exclusiva de los papeles del comandante Reyes, sobre la que ha escrito tres reportajes publicados entre el 10 y el 12 de mayo.

Como la mayoría son documentos reservados, que no están escritos para ser publicados, los papeles de Reyes están llenos de datos incómodos que sacan a la luz lo que debe permanecer en las tinieblas de las operaciones secretas. Y el paisaje político-diplomático-terrorista que describen es, por lo menos, inquietante.

Pero algunos lectores, que en su mayoría no ocultan su hostilidad al Gobierno de Colombia que preside Álvaro Uribe, han escrito al Defensor para protestar por los reportajes de Maite Rico. Dos ejemplos. Jaime Balaguer dice estar "conmocionado por la falta de rigor y de honestidad de la serie de Maite Rico sobre Colombia y las FARC", y la acusa de que en sus informaciones no hay "contraste de fuentes". Este lector afirma que "ir a Colombia y contar las 'confidencias' de los militares colombianos no es periodismo". José Ángel García, por su parte, afirma que existe una "confusión inaceptable entre la opinión, la calificación y la descripción periodística de los hechos". Es casi tan molesto, añade, "como la ausencia de precisión sobre las fuentes, de la más mínima verificación de los supuestos datos supuestamente encontrados en un supuesto ordenador personal de un guerrillero".

Maite Rico considera que la fuente no puede ser más precisa: son las propias FARC. "Es evidente que si no hubiera estado segura de la autenticidad de los documentos, no los habría publicado. En primer lugar, los contactos merecían toda mi confianza. En segundo lugar, la lectura de los cientos de páginas a las que tuve acceso no dejaba lugar a dudas, como tampoco tuvieron dudas los expertos (no sólo colombianos) a los que consulté. Pero es que, además, los datos ofrecidos por los ordenadores se han ido corroborando puntualmente desde el primer momento: desde el hallazgo de zulos y dinero -recuerden los 480.000 dólares en Costa Rica- hasta las reuniones clandestinas reconocidas por ministros venezolanos y ecuatorianos".

"Con Raúl Reyes no podía cotejar nada por razones obvias, y las FARC guardan un silencio elocuente. Pero los lectores 'conmocionados' pueden estar tranquilos: Interpol ha disipado cualquier duda al certificar que los ordenadores no fueron manipulados y que pertenecen a Reyes".

"En resumen", concluye Rico, "creo que la 'falta de honestidad' habría que buscarla en aquellos que apelan al 'rigor profesional' para acallar verdades que les incomodan -cosa que sucede con frecuencia, por cierto, cuando se escribe sobre Hugo Chávez-. Frente a realidades tan pavorosas (un gobernante usa los presupuestos de su país para armar a un grupo catalogado como terrorista) no caben los pretextos ideológicos".

Las exclusivas nunca son inocentes. En la inmensa mayoría de los casos, los periodistas no roban las noticias, sino que las reciben de fuentes interesadas en su difusión. Es la relevancia de la información la que cuenta, como también ocurrió con los datos contenidos en el ordenador del jefe paramilitar Rodrigo Tovar, alias Jorge 40. En aquel caso, los nexos no eran con el chavismo, sino con políticos colombianos. La crisis colombiana, con sus repercusiones continentales, es de por sí compleja. Cualquier información que ayude a comprenderla mejor debe ser bienvenida.

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ARENA es obsoleta

La verdad oculta detrás de la crisis electoral de ARENA no tiene nada --o muy poco-- que ver con el candidato. La verdad que se nos revela es que ARENA es un partido obsoleto. Desgastado en 19 años de gobierno, maltratado por su cúpula de los últimos años, pero sobre todo esto: obsoleto. Ya no corresponde a las necesidades del tiempo. Ya no sirve ni siquiera para los intereses de los sectores empresariales que lo crearon como partido, lo financiaron en cada campaña electoral, y lo dotaron siempre de cuadros para sus nuevos liderazgos y para manejar el gobierno. Mucho menos sirve para el país. Ya no es instrumento útil del cambio que el país necesita. Ahora resulta que es más bien obstáculo para los siguientes pasos que el país tiene que dar hacia el desarrollo y para fortalecer su institucionalidad democrática. Los votantes lo saben -- y por eso ARENA está al punto de perder.

En otras latitudes y culturas políticas, esto no constituiría ningún desastre. Tomaría las riendas la oposición. El partido de gobierno pasaría a ser oposición, se transformaría, se revitalizaría, volvería a encontrarse con la realidad que vive la gente. Lastimosamente, en El Salvador no es así: El partido de oposición es igual de obsoleto. Y ARENA, al perder el poder, no se revitalizaría. Se desmoronaría, creando un vacío peligroso, y dejando espacio para un régimen autocrático. Esto es precisamente lo que ha pasado en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Lo que El Salvador necesita son nuevos partidos. Partidos que ya no corresponden a la lógica de la guerra. Ni siquiera a la posguerra, sino a tiempos normales, en los cuales El Salvador es un país más con los problemas normales de una sociedad frente al reto del tránsito del subdesarrollo al desarrollo. Los partidos de la guerra y de la paz tienen que ser sustituidos por partidos democráticos e incluyentes.

La manera como ARENA ha definido su candidato, dividiendo al partido cuando más necesitaba unidad; la manera --al parecer no superable-- como el partido se ha distanciado de los liderazgos intelectuales y empresariales de la derecha; la manera como el grupo que desde Casa Presidencial dirige el partido ha desatendido todas las advertencias, las recomendaciones, las inquietudes que desde adentro y afuera de la derecha se le han hecho; la manera como ARENA ha maltratado el centro y la izquierda democrática del país, sólo porque no han sido factores de poder; y la ceguera del partido --y el gobierno-- frente a las angustias de los sectores populares – todo esto es sintomático para la profunda crisis de representatividad de ARENA. Este partido ya no representa más que a un sector reducido enquistado en el Estado defendiendo sus propios intereses y privilegios.

Sólo enfrentando estas verdades, se puede buscar soluciones. Negándolas, como hasta ahora lo está haciendo ARENA, es hundirse. Hablar de esto en salones cerrados, tampoco es suficiente.

Así como el país necesita cambio, lo necesita el sistema político. Los sectores que hasta ahora han apostado a ARENA y ahora se sienten huérfanos, tienen que unirse a los sectores que en todo el proceso de polarización de la posguerra han quedado sin instrumento partidario para romper la polarización. Juntos, unidos por una plan de país, pueden ofrecerle a ARENA un pacto de nación.

La única manera de evitar que el poder pase de una fuerza obsoleta a otra y la polarización siga vigente --sólo con la polaridad al revés-- es que ahora, sin perder más tiempo, gente en y alrededor de ARENA tome una decisión estratégica: tomar el control de ARENA para utilizarlo como el vehículo de la transición. Haciendo un análisis sincero de la crisis de su partido, pueden tomar la decisión --y las acciones pertinentes-- de salvar al país, en vez de tratar de salvar a su partido que de todos modos ya no tiene futuro.

Es tarde para crear ahora un partido nuevo que aspire a ganar las elecciones del 2009. Pero no es tarde para que los sectores responsables y concientes en ARENA se unifiquen para poner a ARENA --partido que como tal ya no sirve para ganar ni para gobernar-- en función de la creación de una fuerza nueva capaz de llevar al país adelante. Una fuerza, además, de ciudadanos, no de militantes.

No es tarde para que a las elecciones del 2009 se presente una alianza de nuevo tipo que logre reunir desde la izquierda democrática con su gran capacidad intelectual y fuerza moral, los empresarios desencantados con ARENA con sus tanques de pensamiento, y los sectores centristas que tienen años de buscar cómo participar constructivamente y no han encontrado espacio ni con la derecha ni con la izquierda.

Precisamente esta transición hubiera tenido que preparar ARENA en los últimos años en vez de buscar recetas de continuismo. Muchos lo hemos recomendado. Buscar un quinto y último período de gobierno, ya no de ARENA sino con ARENA, pero con la visión clara de transición, de preparar el terreno para la alternancia, de fomentar el surgimiento de una nueva fuerza política mucho más amplia, más incluyente y más democrática que ARENA.

Aunque a muchos pareciera, no es tarde aún para hacerlo. La única posibilidad para el candidato de ARENA de no fracasar es esa: ponerse a la cabeza del surgimiento de una nueva fuerza. Porque las fuerzas que necesitan entrar en la solución, no entrarían nunca a ARENA. Entrarían tal vez en un espacio nuevo, si alguien toma el control de ARENA y abre la puerta hacia una construcción que trascienda ARENA. Que incluso, si es exitoso, hace prescindible a ARENA. Esto significa olvidarse del himno; descolgar el retrato del mayor; compartir el poder con otros; adoptar el pluralismo incluyendo una dirección plural; escribir un programa nuevo e incluyente; presentar una propuesta de gabinete que reúna a los mejores mentes de la izquierda y de la derecha salvadoreña. Todo esto chocará a muchos en ARENA. Pero corresponde a las visiones y aspiraciones democráticas de muchos otros, incluso dentro de ARENA, pero sobre todo entre empresarios, profesionales, académicos que quieren cambio pero no un paso al vacío.

La disyuntiva de ARENA no es cambiar o no cambiar al candidato. Lo que tienen que hacer es mucho más trascendental que la cuestión de candidaturas. Tienen ante si la siguiente disyuntiva: desmoronarse en el intento de asegurar el continuismo - o convertirse en parte de una nueva fuerza con nuevos liderazgos, nueva cultura política, nuevas formas de inclusión social y política. Si se inclinan hacia la segunda opción, pueden contar con amplios apoyos que ahora ni siquiera los pueden soñar. Sea para ganar las elecciones, o sea para crear una fuerza capaz de asegurar, desde la oposición, la democracia del país. La otra opción --ganar como y para ARENA-- no existe.

(Publicado en El Diario de Hoy)

Ellas

(El País, 17 de junio 2008)

Verán, a mí me parece que decir miembra es una estupidez y que nombrar a una mujer muy embarazada ministra de Defensa no es una medida feminista. Lo primero, porque la lengua es una sustancia viva que no se puede cambiar a voluntad sin haber cambiado antes el mundo real; la lengua es como la piel de la sociedad y sigue con estrechísima adherencia todas las mudanzas del cuerpo que cubre, así engorde o adelgace: por ejemplo, se está perdiendo la palabra solterona de manera natural, porque se está quedando vacía socialmente. En cuanto a lo segundo, ver a una mujer con un barrigón avanzadísimo teniendo que ir a Afganistán es el colmo de la superwoman, es decir, de esa exigencia machista que obliga a las mujeres a ser diosas y cortesanas y amas de casa y empleadas del mes y madres perfectas, o sea, que las obliga a ser absolutamente todo para poder aspirar a un lugar social mediano que cualquier señor ocupa con la gorra; como me comentaba un día Elvira Lindo, que es madre y sabe de eso, sería más útil reconocer el derecho que las mujeres tienen a una panza y un parto tranquilos, sin que ello les rompa la vida y la carrera.

Pero por otra parte me parece que las críticas que reciben las mujeres ministras no tienen el mismo nivel que las que reciben sus colegas varones. No sólo por la importancia desmesurada que se le da a su aspecto, todo ese parloteo sobre si son guapas o feas que no suele escucharse sobre los hombres, sino por el tono paternalista y socarrón de burla fácil. Sí, claro que hay ministras metepatas, pero también hay hombres. De hecho, las necedades que sueltan los políticos varones son infinitas y normalmente no se les presta semejante atención. La verdadera igualdad, siempre lo dije, llegará cuando las mujeres podamos ser tan tontas como los hombres sin que resultemos más llamativas.

CUATRO CENTAVOS POR UN MINUTO DE NOSTALGIA

Mantener el contacto con nuestros seres queridos en las fronteras patrias es sin duda un lazo imposible de romper cuando nos encontramos fuera del país, sobretodo cuando somos nuevos emigrantes y hemos llegado a un país desconocido con la esperanza de superar las precarias condiciones de vida a la cual los gobernantes centroamericanos han sometido sus pueblos por décadas.


Es a través del intercambio de voces por medio de un auricular como un esposo con su esposa o una madre con su hijo, nostálgicamente intercambian sueños y comparten experiencias, las cuales a la distancia nos inspiran profundamente, fortaleciendo el propósito de soportar el sacrificio que implica trabajar arduamente de sol a sol para poder proveer de bienestar económico a la familia y alcanzar la anhelada reunificación familiar.


Debido a la corrupción estatal, la mala administración publica, la falta de austeridad gubernamental y el poder de una mafia empresarial que controla el transporte publico, cada minuto de una llamada telefónica realizada por la diáspora salvadoreña hacia el país, será sujeta de un nuevo impuesto.


A partir de este próximo primero de julio cada minuto de esa experiencia cruel que es vivir separado de su familia, pero que es a la vez necesaria para millones de emigrantes, costará cuatro centavos más en El Salvador, con lo cual este país se convierte en el segundo junto a la república de Honduras, en aplicar este tipo de política a los ciudadanos de sus diásporas en Centroamérica.


Según el nuevo decreto, el mecanismo para aplicar el impuesto consiste, en que las empresas salvadoreñas registraran las llamadas telefónicas realizadas desde el extranjero y en cumplimiento a los contratos de concesiones entre ellas y el gobierno, estas detallaran en reportes mensuales la cantidad de minutos que la diáspora utilizó para comunicarse con sus familiares, estableciendo así el monto que se cobrara como impuesto a las empresas operadoras en el extranjero, para luego entregar ese dinero al fondo general de la nación.


Con este impuesto el estado salvadoreño espera recaudar en los próximos seis meses cuarenta millones de dólares, con los cuales los representantes públicos tienen planeado subsidiar el costo del combustible a la deplorable mafia del transporte publico, quienes planean aumentar el valor del pasaje de autobús urbano a cincuenta centavos a partir de este día.


Como diáspora, ¿debemos aceptar este impuesto a nuestras llamadas sin exigir nada a cambio? Es muy posible que las empresas estadounidenses nos pasen esa cuenta globalmente, lo que significaría un aporte mas a una economía secuestrada por argollas de poder que parecen olvidar que ya contribuimos el dieciocho por ciento del producto interno bruto de la nación.


Objetivamente ese impuesto de ser trasferido por las operadoras a la diáspora, desde mi punto de vista, no ocasionará estragos monetarios considerables a nadie. Pero, como pueblo en el exterior, no podemos permitir que se nos utilice de esa manera sin nada a cambio.


El presidente Saca no vetará el decreto de este impuesto, sino que lo sancionará para hacerlo efectivo y los discursos del FMLN y su candidato en contra no son mas que basura propagandista y electorera.


Nuestra responsabilidad como diáspora en esta oportunidad no consiste en quejarse, sino en actuar, exigiendo y luchando porque de esos fondos se financie la apertura de los establecimientos equipados con el personal y tecnología apropiada que garantice un proceso seguro de empadronamiento electoral en el exterior y hacer realidad nuestro anhelado derecho constitucional de votar, como se lo he hecho constar a los representantes de la comisión de reformas electorales y constitucionales de la asamblea legislativa.


Es conocido que el partido ARENA le teme a concedernos el voto en el exterior y es el principal causante de haber detenido ese proceso durante estos últimos cuatro años, pronto será tiempo de cobrárselos en las urnas electorales. El FMLN, el PCN, el PDC y el CD han manifestado su compromiso por hacer realidad nuestra aspiración ciudadana, los votos de estos partidos políticos son suficientes para asegurar que de este nuevo impuesto se destine el dinero necesario para empadronarnos y permitirnos votar.


Por lo tanto insto a cada hermano de la diáspora que milita o tiene contacto con los representantes públicos de estos partidos políticos, a que se les exija canalizar fondos de este nuevo impuesto para hacer realidad el voto en el exterior.


Hagamos valer para nuestro interés esos cuatro centavos por cada minuto de nostalgia que nos imponen y pasemos nuestra cuenta en votos en las próximas elecciones para diputados.